| El Espantapájar...'s profileEl tonel del cínicoBlogLists | Help |
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El tonel del cínicoPor la libertad individual June 21 Nuclear, síEn una de esas entrevistas a modo de masaje que de vez en cuando le hacen en Cuatro, Zapatero expuso sus argumentos contra la energía nuclear y a favor del cierre de la central de Garoña. Y a la hora de contrastar los datos que dio y verificarlos, se ha descubierto que Zapatero debió de hablar perdido en sus alucinaciones, porque, si no, no se explica tal cantidad de errores, que incluso superan la mala fe y la acreditada capacidad de mentir del Presidente. Así, donde Zapatero desliza que "sólo hay una central nuclear en construcción en el mundo", resulta que la realidad es que son 50 en construcción y 51 en proyecto. Donde Zapatero afirma que "en el mundo sólo hay seis centrales nucleares que tienen un escenario de prórroga para sobrepasar la edad de 40 años", resulta que la realidad es que no son seis, sino 58. Y donde Zapatero asegura que "sólo hay una central nuclear en funcionamiento con más de 40 años y se va a cerrar dentro de dos", la realidad es que hay al menos 11 en esa situación... Ya no vale con zanjar la cuestión diciendo que Zapatero es un mentiroso, que también. Zapatero, lisa y llanamente, vive en un mundo de fantasía por él mismo soñado, presa de unas extrañas e incurables fiebres que le hacen delirar. Por tanto, una hombre así, desapegado de la realidad y de su tiempo, no debería seguir gobernando. La entrevista pone de manifiesto que es tan ignorante como loco y que no puede adoptar decisiones que favorezcan el interés general. Sería más útil como monje o fundador de una religión de iluminados. Una explicación añadida es la de su sectarismo ideológico. Como la izquierda más podrida sostiene que la energía nuclear es perniciosa por definición, nunca y bajo ningún concepto se ha de incumplir este dogma. Y si para ello hay que cerrar una central nuclear avalada por el Consejo de Seguridad Nuclear y que puede funcionar perfectamente, se hace, aunque ello suponga una equivocación y un retroceso. Los progresistas, que tanto presumen de ser amantes de la razón y de la ciencia, se comportan en este asunto cual cobardes supersticiosos, atemorizados por sus propias supercherías y cuentos de terror. Toda su argumentación se basa, por un lado, en el problema del almacenamiento de los residuos (materia en la que se está avanzando); y, por otro, ¡en el infundado temor a que se repita algo similar a un accidente acaecido hace más de veinte años, en un país comunista, en una central soviética, con las dosis de chapuza y baja calidad que ese adjetivo implica, y cuyo alcance y consecuencias no están claros a día de hoy, ni siquiera en cuanto al número de víctimas! Sea como fuere, es irracional oponerse a la energía nuclear por cobardía teniendo como país vecino a Francia, país que cuenta con 58 centrales y al compramos esa misma energía con la finalidad de paliar nuestro déficit energético. ¡Cuánta hipocresía! ¡Qué país desgraciado es España! Si Zapatero cierra Garoña, el resultado será un coste económico elevado. Se perderán empleos. Se perderá energía. Se perderá competitividad. España quedará fuera de la órbita de potencias que apuestan fuerte y decididamente por esta energía y será condenada a mendigar por Europa y a levantar ridículos molinillos de viento. No podemos permitirlo. Da igual esa excusa de Zapatero de que era un compromiso electoral. Que se lo meta donde le quepa. Otros compromisos los ha descartado, y otros se los ha inventado sobre la marcha. Es la hora de la energía nuclear y ningún bobo solemne va a aguar la fiesta con sus consignas reaccionarias. Fdo. El Espantapájaros. NOTA: El jueves viajo a Suecia. Volveré a actualizar el espacio el domingo de la semana que viene. Un saludo a todos. June 14 Los adoradores del gasto públicoCuando los gastos superan a los ingresos, hay un déficit en el presupuesto. En el sector público, si a consecuencia de un período de crisis baja la recaudación obtenida a través de los impuestos, debido a la contracción del PIB y el aumento del paro, y a la vez no se hace nada para moderar los gastos, entonces el déficit pasa a ser galopante. Y de alguna manera hay que financiar el gasto. Descartadas nuevas privatizaciones y la acuñación de moneda, el Ejecutivo recurre a la Deuda pública. Los socialistas, conspicuos adoradores del gasto público desmedido, consiguieron que en 1996 la ratio Deuda/PIB alcanzara el 68,2%. Uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de Aznar fue reducir ese desorbitado nivel de deuda a fin de poder entrar en el euro, llevando a cabo una política liberal. Hoy en día, el Gobierno de Zapatero está volviendo a las andadas. Evidentemente, ante una crisis económica es casi inevitable que un gobierno –cualquier gobierno-- adopte medidas anticíclicas que conlleven incrementos del gasto público para ayudar a determinados sectores o para realizar inversiones productivas, de futuro. Por el contrario, el Gobierno socialista utiliza el gasto público cual socorrido parche y de una forma irresponsable, como si pudiera endeudar al Estado eternamente y eso no fuese a tener graves consecuencias. Aznar, en su último libro, señala, a mi juicio con acierto, que una cosa es un aumento del gasto público coyuntural, del tipo que he explicado antes, y otra cosa, a evitar, que ese aumento se enquiste en los Presupuestos Generales del Estado, engordando un sector público con pies de barro. La clave de todo esto es quién soporta o va a soportar la carga de la deuda: sin duda, las generaciones futuras. ¿Cómo? Mediante más impuestos y una drástica reducción del gasto, normalmente. Además, la situación puede empeorar. Dado que la calificación de la Deuda pública española ha sido rebajada a AA+, y va a seguir bajando, los que la compren exigirán un tipo de interés mayor; cuanto más alto sea éste, mayores esfuerzos habrá que hacer a la hora de devolver la deuda. Y si el tipo de interés sube y la tasa de crecimiento del PIB baja, entonces la deuda pasará a ser insostenible o explosiva y crecerá sin parar. El actual Gobierno socialista no parece estar midiendo las consecuencias de sus actos, pues sólo le importan la propaganda y el corto plazo. Por su parte, Zapatero únicamente sirve para dar mítines del PSOE y viajar en avión oficial. Es obvio que aquí falla el capitán del barco, que debería ir con más cuidado en lo que a niveles de endeudamiento se refiere, porque aunque tira con pólvora del rey, después de todo está gastando el dinero de los contribuyentes no ya presentes, sino futuros, quienes ni siquiera han podido dar su consentimiento a tales políticas. Son necesarias reformas económicas de verdad, pero para ello habría que romper el velo ideológico que cubre los ojos de Zapatero. Es demasiado tarde para él. Y, en segundo lugar, austeridad. Mas eso lo desconocen los socialistas, los adoradores del gasto público. Fdo. El Espantapájaros. June 08 Cuarto aniversarioAbsorto como estaba en la preparación de mis exámenes de la Universidad, que finalizaron el pasado sábado, se me olvidó por completo que el 5 de junio este espacio cumplió ya cuatro años. En este cuarto aniversario, quiero agradecer una vez más su atención e interés a mis lectores y a quienes me enlazan. Y también expresar el deseo de seguir escribiendo aquí y de que pueda, por fin, hacer algún cambio de imagen en el blog. Muchas gracias. Fdo. El Espantapájaros. June 07 Otra tontería progresista: bautizos civilesEn estos días se habla mucho no sólo de la crisis económica en España, sino también de que la sociedad española ha perdido valores. Pues bien, lo que de verdad ha perdido es inteligencia y coherencia. Esta misma semana hemos tenido noticia del primer bautizo civil, oficiado por Pedro Zerolo, un aquelarre en toda regla en el que no faltaron lecturas de poemas y de declaraciones de derechos humanos. Se trata de una nueva ceremonia laica, de una especie de "bienvenida democrática", la cual, junto a las comuniones civiles que quieren instaurar los iluminados de Rivas, demuestra que algunos españoles superan cada vez más su sentido del ridículo. Al final, Cayetana Guillén Cuervo ha pedido respeto ante las burlas generalizadas. ¿Respeto? ¡Ni hablar! Lo único que merece es mofa y befa. Sin lugar a dudas, cada uno es libre de dar las bienvenidas que quiera a sus hijos, con Zerolo leyendo a poetastros y con los rituales que desee. Ahora bien, quien confunde laicismo con religión civil y llega hasta el extremo de implicar a su hijo en semejante patochada, provocando hilaridad en el prójimo, se expone a la legítima crítica de los demás. Falta, por tanto, coherencia, defensa de las convicciones. Quien toma decisiones así y además en público, ha de ser capaz de defenderlas y de soportar los inconvenientes que se deriven de ellas. Es como si un payaso se preguntase por qué se ríen de él. En cualquier caso, ¿de dónde han salido estos gansos? El laicisimo implica aconfensionalidad, indiferencia ante el fenómeno religioso y sacar a las religiones de los espacios públicos, y, por muy beligerante y radical que sea, su meta no debería ser crear una religión laica imitando las ceremonias sagradas católicas, en este caso el bautismo, y encima hacerlo de una manera que invita a la risa. Lo mismo se puede decir de las comuniones civiles, llamadas "ceremonias de florecimiento". Quien esté a favor del laicismo combativo, que no acabe montando una religión, porque eso es contradictorio. Los progresistas ya no saben ni qué hacer. Fdo. El Espantapájaros. May 31 Yo sí votaréEl próximo 7 de junio hay elecciones al Parlamento Europeo y son algo más que un mero plebiscito sobre la gestión de Zapatero, aunque éste sea un enfoque ciertamente válido. Y porque considero que es más que eso, no soy de los que aborrecen o desprecian la Unión Europea, no comparto esa extendida visión negativa de ella. Puede que sea un monstruo burocrático, que conecte mal con los ciudadanos corrientes o que parezca un mundo oscuro y distante... Sin embargo, creo que la Unión nos ha reportado muchos beneficios y que lo va a seguir haciendo de una u otra manera. En el futuro próximo, las prioridades deberían centrarse no sólo en la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, sino en, a partir de ahí, iniciar una etapa de estabilidad y desarrollo, de menos sobresaltos y cambios. En ese proceso, ni los Estados han de perder su identidad nacional ni Europa está llamada a crecer eterna e indefinidamente. No sé cómo es posible que Turquía sea candidata a la adhesión. No se han de repetir experiencias como la de la llamada Constitución para Europa. Que la Unión se vuelque en su fuerza económica y en la normalidad institucional y que deje de lado veleidades propias de la corrección política. Sólo así funcionará como es debido. Hay leyendas variadas y tópicas. En relación con el sistema institucional europeo, se ha llegado a sostener que carece de legitimidad democrática y que constituye una suerte de dictadura tecnócrata e inaccesible para el común de los mortales. Esta opinión es disparatada. En primer lugar, porque existe el Parlamento Europeo, cuyos miembros son elegidos por los nacionales de los Estados miembros mediante sufragio universal, libre, secreto y directo. Un Parlamento competente en materias de deliberación, de control, de participación en el procedimiento legislativo... Pero es que, en segundo lugar, a lo mejor hay quien piensa que los componentes del Consejo de la Unión Europea crecen allí, en Bruselas, en el Justus Lipsius, cual plantas bien regadas. Pues bien, son integrantes de los Gobiernos de los Estados miembros, y dichos Gobiernos han sido constituidos democráticamente. Si se quiere aquí la legitimidad es derivada, pero la hay. Es curioso comprobar que son los que piden abstenerse en las próximas elecciones los que más desconfían del carácter democrático de la Unión, cuando justamente se les está dando la oportunidad de participar y expresar sus preferencias. En fin, una de las pocas cosas atinadas que está diciendo López Aguilar en esta campaña electoral es que hay que explicar más Europa y que ésta va a continuar su camino con o sin nuestro voto, porque ya es algo imparable, no va a dar marcha atrás; y además es algo que nos hace más fuertes, que nos proporciona mayor seguridad, sobre todo a esta pobre y desdichada España. Así que es bastante conveniente seguir apoyando el proceso europeo, condenando los dislates y desviaciones, las posiciones extremas, pero dentro de una aceptación general. No querría verme en una Europa homogénea e hipertrofiada tanto en instituciones como en tamaño, pero sí en una Europa respetada en el mundo y más poderosa económicamente hablando. El próximo 7 de junio yo sí votaré en las elecciones al Parlamento Europeo. Fdo. El Espantapájaros. May 24 ¿Aborto libre en España? (y II)Dejando al margen las consideraciones jurídicas que hice en mi anterior escrito --cuya conclusión era que la legislación actual sobre el aborto era preferible a cualquier cambio que supusiera avance o retroceso--, la verdad es que el Gobierno socialista no se está tomando este asunto con la debida seriedad y, nuevamente, es bien obvio que Zapatero utiliza este debate, por demás delicado, para distraer la atención de otros problemas más graves y mellar el ánimo y las fuerzas de una considerable porción de la población española. En consonancia con las restantes leyes espectáculo impulsadas por el Presidente, leyes sectarias, nunca acordadas y de baja calidad, su pretendida reforma del aborto atiende más a la forma que al fondo. Así pues, lo que interesa ante todo es el hoy inmediato, es suministrar dosis de demagogia, es facilitar que los representantes socialistas puedan afirmar alegremente, justo en campaña electoral, que van a sacar a la mujer del Código Penal, que el aborto es un derecho (¡cómo va a ser un derecho el pasar por semejante trance!) y disparates similares. Zapatero, el campeón del diálogo, jamás ha conseguido llegar a pactos relevantes con la oposición y sus medidas siempre están concebidas como un trágala para aquellos que no le han votado o que no respaldan su ideario progresista. Y Zapatero, un supuesto estadista, no es más que un miope politicastro al que sólo le obsesiona la próxima elección, de ahí su predisposición por los mítines, infame espectáculo. Aparte de confundir las leyes con armas arrojadizas o fuegos artificiales, Zapatero aprovecha el alboroto en torno a la reforma y camufla su patética gestión y el desastre de la economía nacional. Le conviene más que se hable de la ignorancia de Mi Hembra que de las cifras del paro o la Deuda pública. Aun así, el PP empieza a ser cansino en su estrategia de calificar todo lo que no tenga que ver con la economía como "cortinas de humo". Esta reforma, de acuerdo, lo es; pero el humo de Zapatero no es un humo blanco e inocuo, es un humo envenenado. Hay que combatirlo sin remilgos. Envenenado, sí, porque desde que Zapatero se proclamó profeta de la ética indolora toda su política ha estado encaminada a crear una sociedad de asnos irresponsables y personas dependientes de los regalos del Estado, en forma de "derechos sociales" o subvenciones. El nuevo mensaje que abandera el Gobierno es el de la irresponsabilidad. Los socialistas hablan de libertad para abortar, pero, ¿dónde quedó la responsabilidad? No existen los embarazos no deseados. Quien mantiene relaciones sexuales sin preservativo debería saber a lo que se expone, de modo que no deseados tienen poco los embarazos. Como mínimo hay culpa consciente o incluso dolo eventual, en términos de Derecho Penal. Quien disfruta sin precaución tal vez debería asumir las consecuencias de sus actos. Pero para Zapatero y los suyos es mejor que el Estado lo arregle todo con su magia benefactora. Aquí no ha pasado nada. El resultado es a una sociedad más endeble frente al poder de un Estado providencial. Zapatero, con su aborto libre, no sólo va a alterar una situación jurídica más o menos estable y aceptada, sino que va a seguir diciéndole a la sociedad que solamente tiene derechos y ningún deber. Fdo. El Espantapájaros. May 17 ¿Aborto libre en España? (I)El Gobierno va a enviar un proyecto de ley a las Cortes para implantar el aborto libre hasta la semana catorce del embarazo. Contra esta ley, la Iglesia y sus fieles se han manifestado, han protestado legítimamente, pues consideran que existe vida desde el momento mismo de la concepción y que ésta es sagrada. Empero, por mucho respeto que sienta por las convicciones religiosas católicas, no creo que sea posible ni deseable prohibir entera y tajantemente el aborto. Me propongo hacer aquí algunas reflexiones sobre este tema, no desde el punto de vista religioso, sino desde otros. En primer lugar, en el ámbito del Derecho, el aborto libre se topa con el obstáculo –en principio imponente-- del artículo 15 de la Constitución. Al haber sido incorrectamente interpretado mediante los artículos 29 y 30 del Código Civil (el nacimiento determina la personalidad y sólo se reputará nacido el feto que nazca bajo ciertas exigencias, por lo que el concebido no nacido no es persona y no tiene derecho a la vida), se trata de una invocación muy noble y humanitaria pero carente de eficacia jurídica. El Tribunal Constitucional, ante un recurso de inconstitucionalidad presentado por Alianza Popular cuando se despenalizó el aborto, declaró que el nasciturus, vida humana dependiente, es un bien jurídico, digno, por tanto, de protección; pero no poseedor de derechos subjetivos (STC 53/1985, de 11 de abril). Lo que hizo el Alto Tribunal fue asumir que podía producirse un conflicto de intereses entre la madre y el concebido no nacido y que, en atención a eso, había que buscar un equilibrio. Es lo que intenta la actual regulación, contenida en la Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio, de Reforma del Artículo 417 bis del Código Penal. El aborto es un delito despenalizado en tres supuestos: aborto terapéutico, en caso de grave riesgo para la salud física o psíquica de la madre; aborto ético, en caso de haber sido violada la madre; y aborto eugenésico, cuando se presuma que el niño nacerá con graves taras físicas o psíquicas. En la práctica, la indicación por riesgo psíquico es un coladero sin fondo. De ahí las críticas a esta ley. Pero, en verdad, la ley no es el problema. Lo que falla son los medios y la voluntad para se cumpla, aparte de que su desarrollo reglamentario, a través del Real Decreto 2409/1986, de 21 de noviembre, es bastante más progresista. No está muy claro si el aborto libre casa de modo adecuado con el conflicto de intereses del que habla el TC, porque se da un excesivo, casi absoluto poder a la madre. Hay un límite temporal, pero ese límite (catorce semanas o tres meses) no es otro que el empleado para diferenciar entre abortos de alto riesgo y de bajo riesgo, así que se establece por el bien de la madre, no por respetar el equilibrio. La regulación legal que tenemos ahora mismo es razonablemente buena. Ni se puede retroceder respecto a lo que permite ni se debería avanzar tal y como lo quiere hacer el Gobierno socialista, que está actuando por puro oportunismo político y lanzando un mensaje muy irresponsable a la sociedad, como procuraré demostrar la semana que viene. Fdo. El Espantapájaros May 10 Políticos deseables e indeseables frente a la crisisCon su habitual buen juicio, Samuel apuntaba en un comentario a un artículo mío que "no estoy muy seguro de desear a ningún político", en referencia a mi último panegírico dedicado a Nicolas Sarkozy. Sin duda, el escepticismo siempre debe estar presente en cualquier aproximación al poder político. Idealizar a los políticos es un error que conduce a la peligrosa creencia de que tienen soluciones mágicas para todos los problemas. Así, ningún político posee la piedra filosofal que convierta el metal en oro y saque de la crisis económica a su país. Como ya señalé, han primado la improvisación y el atender a las circunstancias del día a día. La planificación ha llegado después. Pero, aunque no exista un político infalible, es preferible que el Gobierno lo ocupe un estadista con altura de miras y con la inteligencia para nombrar a un equipo competente. En España, por el contrario, un iluminado hace de las suyas, y desde esa perspectiva alguien como Sarkozy parece un gigante. En este momento, lo único que se le ocurre al Gobierno es despilfarrar de lo lindo y lanzar mensajes que, en vez de infundir ánimos, producen desasosiego, pues sus previsiones siempre se ven incumplidas o desbordadas. En ciertos aspectos, el gasto público puede aliviar la crisis a corto plazo, pero si no se empieza a pensar a largo plazo las cosas irán a peor. España cuenta con la mayor cifra de parados de toda Europa. Aún no ha terminado de aumentar el número de parados. Incluso si la economía volviera a crecer en 2010 o 2011, los cuatro o cinco millones de parados no serían inmediatamente absorbidos por el mercado y tan abultada masa de desempleados es una bomba de relojería. Y ello al margen de otras especialidades españolas que hacen que todo sea mucho más desesperanzador. Por lo tanto, la estrategia de Zapatero, una estrategia demagógica, exclusivamente partidista, electoralista, centrada en huir hacia delante y aguantar como sea, disparando con pólvora del rey y repartiendo caldo fiscal, está abocada al fracaso. José María Aznar ha escrito un nuevo libro (España puede salir de la crisis, Planeta, 2009) en el que seguro que se describen un puñado de buenas ideas. No estaría mal que el Gobierno las aprovechase en un ejercicio de humildad y confianza en la experiencia de los mejores. Ya que con tanta insistencia solicitan los socialistas que Rajoy "arrime el hombro", un primer gesto de "política con mayúsculas", como dice la ama de casa del PSOE, podría consistir en pedir consejo a Aznar, quien al fin y al cabo tuvo que lidiar con una importante crisis al comienzo de su primer mandato. También es valioso el ejemplo de Margaret Thatcher, ahora de actualidad al cumplirse el treinta aniversario de su subida al poder. En un artículo para El Economista, Lorenzo B. de Quirós recordaba la "disciplina monetaria y presupuestaria" de la Dama de Hierro y explicaba que la "estrategia macroeconómica de Thatcher se centró en proporcionar un entorno de estabilidad –inflación baja y presupuesto equilibrado--, mientras la microeconómica –reformas fiscales y laborales, eliminación de los controles de precios, de salarios y de capitales, privatizaciones, liberalización de los mercados— se orientó a crear un ambiente favorable para promover el crecimiento y la generación de empleo". Algo opuesto a la deriva reguladora en general y a la prodigalidad del Gobierno español en particular. Bien, puede que no haya políticos que sean del todo deseables, pero desde luego los hay mejores que otros. De ellos hay que aprender. Fdo. El Espantapájaros. May 03 Quédese, señor SarkozyCuando el martes pasado, atravesando la Plaza de Gregorio Marañón, contemplaba las farolas engalanadas con las banderas española y francesa, no sentí reparos ni desprecio, sino confianza, puesto que quien ahora representa a Francia es un hombre excepcional, muy distinto del nefasto Chirac, y, en palabras de Bono, un político "nada convencional". El pueblo francés hizo una buena elección y merece ser aplaudido por ello. Y si su Presidente es amigable con España, será bien recibido, con independencia de las diferencias habidas en el pasado. La visita de Estado de Nicolas Sarkozy ha sido todo un éxito, un resplandor en la oscuridad que nos asfixia. Si hay algo en lo que ha acertado Zapatero es en cultivar su amistad con el imparable Sarko (aunque tenga que ser el tonto de la pareja). Bajo su mando, Francia está colaborando más que nunca en la lucha contra los terroristas nacionalistas vascos, ya no hay complacencia con los asesinos. Además, todos pudimos disfrutar del duelo entre Carla Bruni y la princesa Letizia, de cuyo resultado se puede decir que, si bien triunfó Bruni, quedó alto el pabellón español, según el análisis de Octopusmagnificens. Sarkozy pronunció un magnífico en el discurso en un rebosante Congreso de los Diputados. Un discurso vibrante, rotundo, completo, de compromiso con España, y que no tuvo ni que leer a pesar de su extensión y profundidad. "Francia, patria de los derechos humanos, perdería su honor si fuese un santuario para los terroristas. Francia quiere combatir a los asesinos", proclamó. Los diputados y senadores debieron de quedar asombrados ante el despliegue del Presidente, ante su expresividad y su garra. Hace tiempo que sigo la trayectoria de Sarkozy, al menos desde 2005. Y desde entonces le he profesado una gran admiración. Muchos se han sentido decepcionados porque no está llevando a cabo en su totalidad su ambicioso programa de reformas, pero, como decía Cánovas, la "política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible", y Sarkozy está dejando su impronta y consiguiendo que Francia despegue, sobre todo internacionalmente, aunque sea a costa de un excesivo personalismo y una labor hiperactiva. Sarkozy es también un gran actor. Él sabe utilizar los gestos, controlar los tiempos, soltar las declaraciones más chocantes... Esa tendencia, a veces casi populista, le ha traicionado en alguna ocasión. Pero fue capaz de promover la apertura e incluir en su Gobierno a políticos prestigiosos que estaban fuera de su órbita ideológica. Y en tiempos de crisis, hay que saber ser flexible, pragmático, adaptarse al contexto y luchar con lo que se tiene a mano. No supone renunciar a los principios, pero sí huir del dogmatismo. Zapatero jamás comprenderá ni podrá emular a su amigo estadista. No parece posible que Salgado sea una economista de primera, o que Chaves sea la solución al problema de la financiación autonómica. El Gobierno carece de la competencia y solvencia requeridas para afrontar con éxito la crisis y sus consecuencias. Zapatero sólo piensa en términos de partido. Debería dimitir. No es admisible que camufle sus limitaciones en un manido discurso ideológico al tiempo que derrocha el dinero de todos. "Lo que les propongo es: menos discursos, menos declaraciones de principios y más decisiones", dijo Sarkozy, y sería un buen comienzo para España. Fdo. El Espantapájaros. April 26 Cosas de la HistoriaEn España, uno de los motivos que invocan las personas de derechas para justificar el rechazo hacia Estados Unidos es la pérdida de nuestras últimas colonias –Cuba, Puerto Rico y Filipinas-- a manos de esta potencia en 1898, el Desastre del 98, que dio lugar al regeneracionismo y al declive del sistema de la Restauración. Eran otros tiempos. Si bien es evidente que Estados Unidos actuó entonces de manera ilegítima y abusiva, no lo es menos que España no supo defender lo que por derecho le pertenecía. La ingenuidad nacional jugó un importante papel en la crisis. Repasando la prensa de aquella época, resulta que no fueron sólo los periodistas americanos, Hearst y Pulitzer, los que inflamaron el ambiente, pues también en España la prensa de la época hizo algo similar, con la razón de su parte, eso sí. El Liberal, El Imparcial, El Heraldo, El País, todos ellos y muchos más se burlaban de los yanquis y publicaban artículos en los que se daba por segura la victoria española en caso de confrontación. Esta ceguera alcanzó igualmente a ilustres políticos e intelectuales, y tan sólo algunos militares, como Cervera, avisaron del mal estado de las escuadras españolas. Ello no fue óbice para que los periodistas españoles proclamasen su convencimiento de que todo se solucionaría de forma más o menos taumatúrgica. El 26 de marzo de 1898 comentaba lo siguiente El Imparcial: "Bien es verdad que sus barcos son algo más grandes que los nuestros. Pero al fin y a la postre habrá que ver qué corazones son los más grandes". Ya a punto de estallar la guerra, el 5 de abril se podía leer en El País: "Dígasele a las potencias que España se basta y sobra para acabar con la república americana...". Y el diario carlista La Escoba solicitaba que se soltaran presidiarios en Cuba para que combatieran sin piedad al enemigo. Como se ve, el clima de delirio era considerable. Y el Gobierno de Sagasta, abocado a la desgracia, poco o nada podía hacer. La única salida honorable era la guerra. Las anteriores citas las he sacado del libro La España del Desastre, de J. Figuero y C.G. Santa Cecilia, y confirman que España no tuvo ni humildad ni racionalidad. En vez de mejorar el armamento y preparar defensas, se exaltaban el honor y las gestas pasadas. Muy mal. Mi conclusión es que, ante el expansionismo de Estados Unidos, España fracasó desde un primer momento: son cosas de la Historia que no merece la pena usar como justificativas de odios. Antes me fastidiaba el tema de Gibraltar, un problema irresoluble, pero ahora digo: "Por torpeza, España se lo ha ganado. Y si cree que va a recuperar el Peñón con cacareos diplomáticos y Derecho Internacional, va lista". En cualquier caso, hubo alguien que sí pudo evitar la pérdida de Cuba. Cánovas del Castillo, asesinado en 1897, poseía la receta. Ya escribí hace tiempo y en otro lugar que, si se hubiese mantenido al frente de las tropas españolas en Cuba al general Valeriano Weyler, éste, con sus métodos expeditivos, habría aplastado definitivamente la rebelión independentista, por lo que Estados Unidos no podría haber usado la excusa de la matanza continuada y las razones humanitarias. Tras la muerte de Cánovas, sin embargo, se relevó a Weyler y se concedió la autonomía a la isla, lo que precipitó los acontecimientos (pues eso era algo que no convenía a Estados Unidos). En definitiva, todo se hizo fatal. Fdo. El Espantapájaros. April 19 Derecho PenitenciarioEn mi carrera de Derecho no existe una asignatura dedicada al Derecho Penitenciario y, sin embargo, es una importante rama del ordenamiento jurídico, sobre todo por su dimensión práctica. Con independencia de que uno quiera acabar visitando cárceles o vigilando a internos, que no es el caso, este ordenamiento a medio camino entre el Derecho Penal de ejecución y el Derecho Administrativo posee el irresistible atractivo del lado oscuro. En mi opinión, es indispensable conocer qué hay detrás de la pena y cómo se cumple el mandato constitucional del artículo 25. Aquí se produce un conflicto: de un lado están los derechos de los internos y todas sus garantías; de otro, la faz más descarnada de la Administración, parte preponderante de esa relación de sujeción especial. Tal conflicto es ya de por sí interesante para todo jurista. Pero es que, además, en la lucha contra el crimen no puede obviarse la tarea que se lleva a cabo en los penales, para ver si es buena o mala y mejorarla cuando sea oportuno. La Ley Orgánica 1/1979, de 26 de septiembre, General Penitenciaria y el Reglamento Penitenciario de 1996 levantan un bienintencionado sistema, basado en los criterios de reeducación y reinserción, de muy difícil traducción a la práctica, tanto en lo relativo a cómo debe actuar la Administración cuanto al tratamiento penitenciario para rehabilitar a los internos. Muchas veces se habla de endurecer las penas o de aumentar la seguridad ciudadana, pero también en este campo hay trabajo por hacer. La cárcel ni debe ser un infierno en vida ni tampoco una suerte de cómodo hotel. En el equilibrio estará la virtud. El inefable Mario Conde escribió un libro sobre el tema, Derecho Penitenciario vivido (Comares, 2006), que he de leer y reseñar en un futuro. Fdo. El Espantapájaros. April 12 Un digno finalLlevaba bastante tiempo deseando escribir una breve reseña de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, de J.K. Rowling. Ahora, casi dos años después de su publicación en Inglaterra, es el momento de hacerlo. El séptimo libro de la saga de Harry Potter concluye la serie y, por consiguiente, las expectativas en torno a él estaban más infladas que nunca, pues, tras un largo camino junto a Rowling y su ya mítico personaje, el final debía merecer la pena. Y ése es uno de los objetivos del presente libro: llegar a un final que no decepcione a los seguidores y que sea lo suficientemente cerrado. Para lograrlo, la astuta Rowling llevó a cabo una serie de cambios. De entrada, la acción principal no se desarrolla en el marco solemne de Hogwarts y a lo largo del correspondiente curso académico (con la dinámica que habían seguido los anteriores libros: clases, exámenes, visitas a Hogsmeade, etcétera), sino en una multiplicidad de ubicaciones y escenarios. Sólo al final los protagonistas regresan al colegio. Además, esta vez los villanos no son los perseguidos y los que se ocultan tras la cortina. Harry y sus amigos, y en general la comunidad mágica no afín al Señor Tenebroso, son los que huyen. El Ministerio de Magia y los medios de comunicación han caído bajo el control de Lord Voldemort y se impone un cambio de régimen basado en la pureza de la sangre y en el poder absoluto de la magia. En las demás entregas eran justamente el Señor Tenebroso y sus seguidores, los mortífagos, los fugitivos y marginados. Esta alteración de posiciones propicia uno de los mayores atractivos del libro. Y, finalmente, de escribir novelas de misterio Rowling pasa, aquí, a una novela más centrada en la aventura, rozando la épica, sin olvidar el componente misterioso. Como de costumbre, el argumento se articula a partir de un misterio central, pero de una forma mucho menos exclusiva y absorbente. Aparte de las Reliquias de la Muerte, están los Horrocruxes, el cambio de régimen, la resistencia, las dudas sobre Dumbledore, la duplicidad de Snape, etcétera, y hay más acción, violencia y muertes. El trasfondo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte vuelve a estar poblado por los temas favoritos de su autora, especialmente la lealtad, la amistad, el sacrificio personal, la elección entre el bien y el mal y, cómo no, el amor y la muerte. El libro merece las buenas críticas que recibió. Empero, algunos dijeron que los capítulos intermedios eran excesivamente largos. Pienso que son así para transmitir al lector la desesperación que cunde en Harry, Ron y Hermione cuando, aislados del resto del mundo, sin poder hacer nada, ven transcurrir los días estérilmente, al tiempo que la relación entre ellos se complica y enrarece. De lo que sí abusa Rowling es tanto de argumentos muy enrevesados como de demasiadas explicaciones al estilo de las historias de detectives, con largas exposiciones desentrañando los enigmas. Los villanos son malvados sin paliativos. Es de agradecer que, fuera de todo relativismo moral, los bandos y su fondo estén nítidos. Eso sí, exceptuando al propio Voldemort y a Severus Snape, los restantes antagonistas, por muy desalmados que parezcan, pertenecen al bando de los inútiles o los locos perdidos (Bellatrix Lestrange), al estilo de SPECTRA en las películas de James Bond. Personalmente, no me ha defraudado este final para una saga que me ha acompañado tanto tiempo y que siempre me ha enganchado. No quitaría ni una coma al texto de mi amada Rowling. Tal vez eche de menos, a lo sumo, más explicaciones sobre el destino de ciertos personajes, pero creo que lo podemos disculpar. Al fin y al cabo, un buen mago nunca revela todos sus secretos. Fdo. El Espantapájaros. April 05 Por aburrimientoEl programa Tengo una pregunta para usted es un formato ya agotado. Después de haber pasado por allí políticos de segunda y tercera, e incluso Luis Aragonés, es muy difícil que alguien sorprenda con una pregunta retorcida o capciosa y todos conocen a la perfección los trucos de los invitados para caer bien al público. No obstante, sigue siendo interesante examinar cómo se defienden Zapatero y Rajoy ante esta prueba. El primero, ya lo conté, cada vez peor, enredado en su verborrea y con crecientes dificultades de expresión. En cuanto al segundo, los analistas han coincidido en concederle un notable. El líder del PP estuvo elegante –menos que en 2007--, cercano, didáctico y moderado. Nada incómodo o nervioso. Las preguntas ciudadanas no fueron demasiado hirientes, sino que más bien reflejaban la preocupación por la crisis económica. Otras, en cambio, volvieron a los temas más queridos por el español medio: "¿Qué hay de lo mío?" y la vulgar "¿Qué haría si su hijo...?". Creo recordar que en 2007 ya le preguntaron a Rajoy algo similar, pero cambiando la enfermedad de su hijo por la homosexualidad. Rajoy dejó entrever parte del programa económico del PP, aunque es evidente que sus soluciones no son nada del otro mundo: bajar el Impuesto sobre Sociedades, garantizar que la Administración pague sus deudas, más ayudas y estímulos para pequeñas y medianas empresas... En fin, la verdad es que la gente no busca mejores políticas: busca varitas mágicas. Nada de ponerse manos a la obra, de trabajar duro y tener coraje. Es mejor la magia legislativa y fiscal. Por otro lado, Rajoy hizo una cerrada defensa de la inocencia y buena imagen de los miembros de su partido, en relación con las múltiples acusaciones de corrupción, y criticó el escaso fundamento de muchas de ellas. Como vicios formales, suyos y de la gente del público, destacaría dos. Primero, el parloteo excesivo. La gente hablaba y hablaba sin parar antes de formular la cuestión. Rajoy, que en 2007 supo contenerse mejor y resumir sus respuestas, cayó, no siempre, en la tentación de soltar pequeños discursos, a la manera del tortuoso y charlatán Zapatero. El segundo vicio es la repetición de gestos y muletillas o latiguillos, como "Yo creo que..." o "Pues..." (es espantoso ver cómo esta conjunción se ha adueñado absolutamente del vocabulario de los españoles). En definitiva, Rajoy hizo un buen trabajo. El problema es que sus buenos trabajos nunca son suficientes. A estas alturas, alabo su resistencia (cinco años en la oposición, sin mucho futuro y cada día más viejo) y dudo que consiga su objetivo. "El sentido común acaba arreglándolo todo", sentenció, aunque es posible que haga falta algo más. A lo mejor, como dijo una de las participantes, logra ganar las elecciones generales "por aburrimiento". Fdo. El Espantapájaros. March 29 Berlín: Museos y conclusiones (y III)El káiser Guillermo II (1859-1941) fue uno de los grandes hombres de su tiempo. Ambicioso, autoritario y megalómano, bajo su reinado la Alemania del II Reich se transformó en una potencia mundial temida y respetada hasta por el Imperio Británico. Por desgracia, el desenlace negativo de la Gran Guerra terminó con las aspiraciones imperiales del Káiser, muriendo los días de grandeza de un país joven que, animado por el espíritu prusiano, había asombrado al mundo merced a sus infinitas capacidades y ganas de superar al resto. Siguiendo la estela de otros reyes prusianos, una de las preocupaciones de Guillermo II fue convertir Berlín en una capital deslumbrante que reflejara el poder del Reich. Para ello necesitaba, entre otras cosas, museos que exhibieran las más codiciadas antigüedades, o sea, rivalizar con el mismísimo Museo Británico. Berlín ya disfrutaba de un complejo dedicado al arte y a la arquitectura: la Isla de los Museos, rodeada por el Spree, y en la que se empezó a levantar en 1910 el Museo de Pérgamo, con la particularidad de que fue diseñado para acoger en su interior grandes edificios y monumentos, tres maravillas de la Edad Antigua: el Altar de Pérgamo, la Puerta del Mercado de Mileto y la Puerta de Ishtar. La Isla de los Museos también es el hogar del Museo Antiguo, perfecto en su neoclasicismo. Allí está, en detrimento del Museo de Arte Egipcio, el hermoso y delicado Busto de Nefertiti. Supuso un acierto utilizar una guía electrónica en ambos museos. Aunque he estudiado y soy un amante de la Historia del Arte, incluso a efectos de recorrer en orden museos tan complejos es de gran ayuda dicha guía, que, en especial, permite refrescar conocimientos y adquirir nuevos a la vez que uno admira la obra en cuestión. Todo sea por escapar de la ignorancia de la que hicieron gala unos compatriotas que, en la entrada del Museo de Pérgamo, resolvieron "pasar" de lo que ellos llamaban "el museo del pergamino". Nuevamente, como en Londres, fui consciente de la incultura imperante. No sólo de las tres maravillas antedichas vive el Museo de Pérgamo. Contiene otras muchas muestras de arte helenístico, romano (destaca un espectacular mosaico) e islámico (caracterizado por la abundancia de alfombras y objetos un tanto cochambrosos). El Museo Antiguo cuenta con una gran colección de vasijas griegas muy bien tratadas por el tiempo y con la exposición temporal de Egipto. El Busto de Nefertiti, por su belleza, es la estrella del conjunto, y eso que no es más que un modelo de su creador para otras esculturas. Estamos en deuda con los exploradores y arqueólogos alemanes que rescataron estos tesoros y que, piedra a piedra, los trasladaron a la civilización para que, convenientemente restaurados y conservados, pudieran ser contemplados por los europeos. A mí me importa un bledo si estas obras de arte fueron expoliadas o compradas. Reproduzco lo que escribí al respecto cuando estuve en Londres: "Hoy día existe bastante presión por parte de Egipto y Grecia para que el Museo Británico devuelva semejantes tesoros artísticos (a mi entender, Egipto y Grecia son dos de las secciones estelares del museo), pero no tienen razón. En primer lugar, porque la época en que fueron expoliados era bien distinta a la actual. Lo más probable es que, de no haber sido recatados por los valientes exploradores británicos, se hubieran perdido definitivamente, devorados por quién sabe qué o quién. Y, aparte, en el Museo Británico están mejor conservados que en esos lugares remotos y son más accesibles al público occidental o japonés, que es al que le interesan estos temas". En efecto, nadie debería poner en duda que los lugares más aptos en que pueden estar las antigüedades de la Humanidad son los museos europeos. En este sentido, Berlín obtiene, a mi juicio, la mejor de las valoraciones. Mi modesta crónica llega a su fin, pero quiero concluirla comentando la posición que ha ocupado Berlín en Europa. Esta ciudad tuvo una indudable vocación de ser la capital mundial, al menos desde 1870. Dos de sus momentos álgidos fueron, primero, el Congreso de Berlín de 1876 y, más tarde, la Conferencia de Berlín, celebrada entre finales de 1884 y principios de 1885, convocadas por Otto von Bismarck con la finalidad de arreglar el problema de los Balcanes y repartir África entre las potencias europeas, respectivamente. A continuación, ya conocemos las tentativas de Guillermo II y Adolf Hitler de establecer en Berlín la capital del mundo. Y lo fue, por un tiempo --y de una manera ciertamente distinta a la que otros previeron--, al ser el punto donde chocaban, donde hacían fuerza, los bloques occidental y soviético durante la Guerra Fría. Si no capital, sí fue centro de atención mundial.
En la actualidad, Alemania es considerada, con algo de cursilería, el corazón de Europa; Berlín sería la más europea de las capitales. No lo sé. Lo más que puedo afirmar es que, desde que existe un poderoso eje Berlín-París, representado por Sarkozy y Merkel, y desde que el futuro de la Unión va unido a Alemania, Berlín, con sus osos, muros, muñecos de semáforo y fríos palacios, no perderá su importancia y seguirá marcando la historia del continente.
Fdo. El Espantapájaros. March 22 Progresistas vilesDesde que fue destituido de su deshonroso cargo de director de Público, el primer diario gratuito que se vende, Ignacio Escolar se ha vuelto más radical y agresivo que nunca. Está desquiciado y, en su ceguera ideológica, dispara de cualquier manera contra todo detractor de los dogmas progresistas. A fin de cuentas, tiene toda una caverna que alimentar, una caverna ubicada en los comentarios de su espacio. Como ustedes saben, Jesús Neira concedió una entrevista a Antena 3 la semana pasada. El profesor demostró sus ganas de vivir, su fuerza, y habló con lucidez. A Escolar le chocó que llamara cucaracha a su infame agresor y que afirmase que, si le hubiesen atacado de frente, habría podido defenderse. Eso motivó a Escolar a ridiculizar al profesor en su espacio, tachándole poco menos que de maleante. ¿Es que una persona que ha estado entre la vida y la muerte, una persona físicamente destrozada y que ha perdido mucho, no puede ni insultar al cobarde que le atacó por la espalda? Parece que no. Y la razón de tal limitación es bien sencilla: Neira aceptó el puesto que le ofreció Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Algo así es verdaderamente imperdonable. Además, el profesor –todo un símbolo para la ciudadanía--, aunque defendió a una mujer del maltrato y, con su acción, ha insuflado determinación a la sociedad para luchar contra ese problema, no es precisamente de izquierdas, con lo que queda anulado todo lo anterior y pasa a ser blanco de las críticas irrespetuosas del hombre (¿?) que dirigió unos mugrientos papeles.
Desde el fondo de la pocilga, los comentaristas de Escolar también criticaron a Neira porque fuese a colaborar en un programa de televisión. ¡Como si una persona no pudiese hacer lo que le da gana cuando le ofrecen un trabajo! Neira no tiene por qué renunciar a un buen sueldo y a un espacio que le permita divulgar sus opiniones. El propio Escolar estuvo en 59 segundos, haciendo el ridículo, por supuesto. Escolar siempre va a más. Anteayer mismo, escribió un mensaje corto que decía así: "Ayer leí un prospecto de un champú anticaspa y, qué raro, no decía nada de Marta del Castillo". Esos mensajes, pura basura, constituyen carnaza para los buitres de su espacio, y Escolar ni se molesta en argumentar. Le es suficiente con soltar su ingeniosa broma y dejar que otros la desarrollen. Se podrá estar de acuerdo o no con lo que propone el padre de Marta del Castillo, con la cadena perpetua y demás, pero, evidentemente, es un padre destrozado y desesperado ante la inanidad de la Justicia y la policía españolas. Normal que se queje en cuanto le ponen un micrófono delante. Escolar, no obstante, pasa por encima de todo y, de nuevo por una cuestión de la progresía, se mofa de quienes sufren, sin ningún tipo de consideración o matización, sólo porque no piensan como él. Esto no son más que ejemplos de la aplicación práctica de una importante teoría progresista, la de la pérdida de libertades y derechos, cuya afirmación básica es que si una persona adquiere relevancia y popularidad por una desgracia personal o por un atentado de ETA, automáticamente adquiere la condición de ciudadano de segunda, que debe quedar bajo la tutela de las fuerzas progresistas. Así, cuando las víctimas del terrorismo protestaban, con razón, por la negociación de Zapatero con ETA, no sólo se les negaba libertad de expresión, sino también poder acogerse a una opción política determinada (el PP). Es decir, que las víctimas, por su condición de tales, ni pueden opinar ni pueden apoyar al PP, según Escolar y su banda. Una derivación de esta teoría es que, en caso de ser un proetarra, tienes más posibilidades que nadie de que te concedan un espacio de opinión en Público, unos papeles que el genial Nicholas van Orton definió como una mezcla entre hoja parroquial del PSOE y catálogo de rebajas de ZP.
Si Neira fuese un típico profesor universitario de izquierdas y dedicara su entrevista a alabar a Zapatero, a Aída o como se llame y a echar pestes de la sanidad pública madrileña, entonces sería, no ya héroe, deidad. Como no es así, merece ser llamado macarra, héroe con pies de barro, vendido y otras lindezas. Y si el padre de Marta del Castillo fuese por ahí diciendo que la muerte de su hija es culpa de Aznar, sería Ministro de Justicia por aclamación progresista.
Fdo. El Espantapájaros. March 15 Berlín: Capital del III Reich (II)Poco, muy poco queda en pie del Berlín del III Reich. La Cancillería del Reich, en su día imponente y temible, ya no existe, tan sólo sobreviven unos cuantos mármoles y piedras. El búnker de Hitler está sellado debajo de un aparcamiento con una modesta placa informativa. Cuando estaba sobre el lugar en que Hitler se suicidó, recordé los gratos momentos que pasé leyendo Berlín. La caída: 1945, del historiador británico Antony Beevor, el minucioso relato de la gran batalla que se libró por la ciudad y de la resistencia a la desesperada de los alemanes, con Hitler delirando y creyendo que emularía a Federico II el Grande porque Roosevelt había muerto repentinamente el 12 de abril y eso daría la vuelta a la guerra. Y los civiles refugiados en las torres de defensa antiaérea, ciclópeos bloques de hormigón erizados de cañones Flak de 88 milímetros. Y los niños en bicicleta utilizando los Panzerfaust para destruir blindados soviéticos. En fin, aquello fue una batalla épica, la batalla final, pero ha pasado mucho tiempo y, en el triste aparcamiento nevado, ya no resuenan los disparos.
Sí subiste, entero y en funcionamiento, el antiguo Ministerio del Aire, hoy Ministerio de Finanzas, un edificio cuya arquitectura monumental, estilo años treinta, es equiparable a la del complejo de Nuevos Ministerios. Ahí se rodaron varias escenas del filme Valkiria (2008).
Por lo que se refiere a Germania, la que iba a ser la capital del mundo, hay una suerte de exposición dedicada a ella donde tienen maquetas y restos de otros ministerios. Algunos proyectos, de tan megalómanos y desproporcionados, resultan grotescos. Búnker y exposición se encuentran justo al lado del Memorial del Holocausto, inaugurado en 2005.
Un día tuve ocasión de visitar el campo de concentración de Sachsenhausen. De concentración, no de exterminio, y en concreto, destinado principalmente a explotar mano de obra esclava y a recluir, en sus primeros tiempos, a presos políticos del nazismo. Antaño un campo de concentración modelo, extendido a lo largo de unas cuatrocientas hectáreas de terreno –hoy reducidas a dieciocho--, en sus puertas de entrada aún aparece, en letras de hierro, el mensaje "El trabajo os hará libres".
Puesto que faltan barracones, apenas hay alambradas y, lo más importante, no patrullan la zona guardias que intimiden, no nace una sensación de opresión ni de temor en el visitante, pero sí, al menos en mi caso, un sentimiento de cierto desamparo. En este campo cubierto de nieve, donde los prisioneros vivían hacinados, en condiciones insalubres, forzados a trabajar hasta la muerte y sometidos a la arbitrariedad de las SS, en un lugar así, digo, no operan garantías jurídicas ni protecciones de ninguna clase, no hay posibilidad de denunciar abusos o de obtener la libertad condicional, o de que todo se supervise desde el exterior. Es más, el mundo paralelo de las SS llegó a ser tan excesivo y autónomo que, en el campo, llegaban a corregir sentencias de los tribunales del Reich cuando no les parecían suficientemente duras o ejemplares, de manera que ejecutaban a los prisioneros sin que la resolución judicial lo especificara. O, tal vez, sólo por meros caprichos u otras causas injustificadas. Caer en las garras de las SS significaba perder la esperanza.
Sin ánimo de ser frívolo, tengo que hacer mención al negro humor de las SS, que colocaban árboles de Navidad junto a la horca. En un barracón reconvertido en exposición sobre la vida en el campo, está recogida una frase que soltaban los hombres de las SS a los recién llegados y que dice algo así como: "Oh, sí, hay una vía para obtener la libertad, ¡a través de la chimenea!" (aludiendo a los crematorios empleados para destruir los cadáveres). Ahora bien, faltan motivos para sonreír, porque a dos pasos se hallan los dos barracones de la enfermería, escenario de espeluznantes experimentos médicos con prisioneros. Sin límites morales.
Finalizado el régimen nazi en 1945, los soviéticos utilizaron Sachsenhausen como campo de detención, lo que viene a demostrar que los totalitarismos saben aprovechar aquello que les es común.
Fdo. El Espantapájaros. March 06 Un análisis de las últimas eleccionesDe los resultados de las elecciones gallegas y vascas se pueden sacar varias conclusiones. En primer lugar, que Mariano Rajoy ha renacido de sus cenizas y que el PP ha recobrado parte de su espíritu combativo merced al acoso sufrido. Con la aplastante victoria de Alberto Núñez Feijóo, Rajoy puede respirar tranquilo hasta las europeas. Él puso todo su empeño en las autonómicas gallegas, se volcó allí, y es justo reconocer sus méritos. ¿Llegará a 2012? Bueno, a 2011 seguro que sí. La segunda conclusión es que, a veces, a los electores les ponen las cosas muy a tiro. Sé que va a surgir una turba de progresistas tratando de explicar la derrota en Galicia mediante todo tipo de razonamientos extravagantes o directamente fraudulentos, como que hubo campaña sucia y demás. Pero seamos serios. En el campo del marketing, ¿qué podían hacer un viejo derrochador y un bárbaro gordo y feo frente a un candidato más joven, fresco y con buena imagen? Y ni que decir tiene que sus cuatro años de gobierno han sido una pérdida de tiempo; sólo han trascendido las imposiciones de los nacionalistas y los gastos de palacio de Touriño. Por algo será. Feijóo, con el tiempo, me ha ido inspirando confianza, por encima de sus coqueteos con ciertos lugares comunes del nacionalismo (inevitable para satisfacer ciertas inteligencias inferiores). Feijóo tiene un buen proyecto con el que devolver la libertad a su Comunidad Autónoma (empezando por la derogación del execrable Decreto 124/2007, de 28 de junio, por el que se regula el uso y la promoción del gallego en el sistema educativo) y afrontar la crisis económica con austeridad y decisiones razonables. En tercer lugar, sirvan las elecciones en Galicia para desmontar el mito consistente en que, a mayor participación, mayor beneficio para la izquierda. En Galicia ha habido un setenta por ciento de participación, más elevada que en 2005, y está claro que no ha salvado al viejo del Audi, sino todo lo contrario. Una último comentario. Es posible hacer que el nacionalismo más visceral retroceda. Incluso en el País Vasco. Encuentro cómicos los aspavientos del PNV ante el temor de ser desalojado, tras treinta años, del poder. ¡No han tenido suficiente! ¡Invocan a la democracia! ¡Hablan de golpes institucionales! En definitiva, un partido racista, totalitario, ambiguo en relación con el terrorismo y con los partidos políticos etarras, que combate activamente la Constitución y las leyes españolas, habiendo llegado a patrocinar consultas ilegales, se atreve a hacer un llamamiento a la democracia que nunca ha respetado. Puede que hayan ganado las elecciones, pero eso, a los socialistas, normalmente no les importa; y, en este caso, es casi un deber nacional que los partidos defensores de la Constitución se unan para poner fin al reinado del señor Spock en su menguada y podrida galaxia vasca. El único problema es que su sustituto acabe tan o más alucinado, ya que los antecedentes no son buenos y el personaje es mediocre. Fdo. El Espantapájaros. March 01 Berlín: Dos ciudades en una (I)El intenso frío que se desliza por las calles de Berlín y que alcanza la categoría de insoportable a las ocho de la tarde, un frío que cala los huesos y hiela los sentidos, sin duda fue fortaleciendo a sus gentes y al espíritu mismo de esta ciudad, pues mucho hubieron de padecer para llegar a la actualidad y contarlo. Berlín es una ciudad de demasiadas cicatrices y, por ello, de memoria, y el frío hace que uno se estremezca ante semejante certeza. La Catedral de Berlín o la Iglesia Memorial Káiser Wilhem (conocida vulgarmente como la Iglesia Rota), tiroteadas y bombardeadas, son testigos de la verdad de esta reflexión. Hay que tener en cuenta que la capital de Alemania fue completamente arrasada durante la batalla por Berlín en 1945, de manera que casi no quedó piedra sobre piedra y fue necesario reconstruirla desde los cimientos. Eso permite que, de repente, se abran a un lado del camino grandes solares y espacios diáfanos, o que convivan modernas construcciones con vetustas glorias --reconstruidas, claro--, como en la Plaza de París, donde al lado de sedes de instituciones bancarias y embajadas emerge la Puerta de Brandenburgo, de estilo neoclásico, solemne escenario de grandes discursos, con su diosa de la Victoria contemplando con altanería la embajada francesa. Berlín, todavía hoy, se presenta dividida al visitante. Dividida no sólo entre las zonas occidental y oriental, sino también entre la modernidad de una gran urbe y los vestigios y monumentos que ha ido dejando la Historia a su paso. La primera división es fácil de constatar a través de los restos del Muro de Berlín, el tranvía y los conocidos muñecos de los semáforos (los de Berlín oriental lucen sombrero), pero igualmente es notoria en los bloques de apartamentos, de apariencia uniforme, austera y modesta, excepto los que la RDA construyó cerca del Bundesrat para albergar a sus dirigentes, a su elite, apartamentos más lujosos y vistosos. Curiosamente, los rasgos socialistas son visibles en las personas de la calle, grises individuos de rostro serio y ojos cansados, a pesar de estar de vacaciones, y que parecen extras de películas tipo Good Bye, Lenin! (2003). Creo que la huella de aquellos tiempos de miseria y de esfuerzo aún subsiste. Así, esta fría capital, muy amplia y abierta, posee un aire, por decirlo de alguna manera, soviético. Después de todo, está en Europa del Este. Al igual que los buitres devoran la carroña, algunos turistas desalmados han ido arrancando pedazos del Muro hasta dejarlo en mal estado. Que la vergüenza caiga sobre ellos. Contra la creencia popular, el Muro no era parte del Telón de Acero, porque éste separaba la Europa libre de la soviética, cortando en dos el continente, en tanto que el Muro rodeaba la zona occidental de Berlín, para impedir que los habitantes de la RDA pudiesen pasar a ella. Cubierto de pintadas y de grietas y agujeros, estas planchas de hormigón deben mantenerse como recuerdo vivo de lo que es un régimen comunista: la muerte de las libertades y el auge de la arbitrariedad y la arrogancia de sus gerifaltes. Pero si hubo división, finalmente triunfó la reunificación (1990). En ese sentido, el Reichstag es un símbolo crucial. El anterior nombre es sólo aplicable al impresionante palacio parlamentario, toda vez que la institución que alberga recibe la denominación de Bundestag. Reformado por el arquitecto Norman Foster, destaca su cúpula de cristal, a la que el público puede acceder en cualquier momento. La cúpula está situada sobre los escaños y, gracias a un conjunto de espejos, hay un juego de imágenes entre los diputados y los ciudadanos. Simboliza que el pueblo está por encima del poder político y que es su deber vigilarlo, a la vez que los políticos han de recordar siempre para quién trabajan. En mi modesta opinión, el Reichstag es uno de los más bellos recintos parlamentarios del mundo, sólo superado por el Palacio de Westminster en Londres. Empero, a éste no lo adorna una inscripción tan emotiva como la que tiene el Reichstag en su frontispicio, que reza: "Dem Deutschen Volke" (al pueblo alemán). No lejos de allí, en el barrio gubernamental --con poca o nula presencia policial--, Angela Merkel dirige los destinos del país desde la Cancillería, con la transparencia que brindan sus paredes de vidrio. Y, por ahora, lo hace bastante bien. Fdo. El Espantapájaros. February 15 Bermejo, el cazador cazadoEl principal partido de la oposición en España está siendo sometido en estos días a una despiadada campaña de acoso y derribo. No se reduce, desde luego, a la crítica justificada hacia sus políticas y dirigentes, sino que revela una verdadera operación de demolición orquestada desde el Gobierno socialista y sus medios afines, tanto periodísticos como judiciales. Primero fue El País, publicando por entregas y sin apenas pruebas una estrambótica, incomprensible historia de espías que implicaba a Esperanza Aguirre, el objetivo a abatir. Puesto que la información fue mal explicada y todo se lió hasta límites insospechados, al final nadie sabe si, como bromeó Carlos Semprún Maura, Ignacio González se espió a sí mismo o qué ha sucedido con los espías y los dossieres. Más que el hecho de que pueda quedar salpicada por la trama, lo que me ha decepcionado de Esperanza Aguirre es que se ha defendido tarde, además de que ha quedado patente que su equipo no es del todo fiable. Y cuando llegaba la calma a la tempestad periodística de los espías, emergió el largo brazo de Garzón de la Audiencia Nacional y comenzó la segunda fase de la operación: ahora, además de espías, había corruptos en el PP. Y sin duda los habrá y deben ser castigados, pero la experiencia nos dicta que es preferible ser precavidos si Garzón mueve ficha durante un período electoral. Ya veremos hasta qué punto hay entramado de corruptelas y hasta qué punto intención de confundir al electorado. La cacería en la que participaron Garzón y Bermejo vino a arruinar parte del plan. Algunos dirán que las coincidencias no existen, por lo que es altamente sospechoso que estos dos sujetos, acérrimos enemigos del PP, se hayan visto durante sus ratos de esparcimiento justo cuando el primero está instruyendo el caso. Y no es que se encontrasen casualmente, sino que, según se ha ido descubriendo, incluso cenaron juntos. ¿De qué hablarían? Bermejo jura y perjura que sólo de la naturaleza. ¿Tiene valor la palabra de Bermejinski? Él es un rabioso, un sectario, un comisario político, y resulta extraño que, en semejantes circunstancias, dejase sus ropajes de ministro en casa o en el piso oficial de los 250.000 euros de reforma. Coincidencia o no, es igual. La torpeza es lo que cuenta. Y es legítimo que el PP, en su defensa, se aproveche de ella al máximo para salir del barreño donde le quieren ahogar. ¿Qué más da si Bermejo dio instrucciones a Garzón o si tan sólo le recitó sus pedregosos versos? El juez ya sabe qué hacer para contentar a sus amos del PSOE. Pero, recordando el dicho sobre la mujer del César, Bermejo ha metido la pata hasta el fondo y sería de tontos dejarlo pasar. Todo esto es impropio de un Estado de Derecho. Es la hora de su cese. Incluso se debe ir más allá. Con lo del Prestige, los progresistas acusaron a Fraga de haberse ido de caza mientras las playas eran contaminadas por el vertido. Ahora que se avecina nada menos que una huelga de jueces, evento inédito en España y que puede dejar a la Justicia en estado comatoso, ¿a qué se dedica el Ministro de Justicia, cuyas negociaciones han fracasado? Pues a cazar y divertirse, a charlar sobre la naturaleza, descuidando sus competencias y responsabilidades. Un Ministro de Justicia de verdad, y no este patético y soberbio señorito, lucharía hasta el último minuto para evitar la huelga. Bermejo prefiere ir de cacería. Fdo. El Espantapájaros. NOTA: Mañana viajo a Berlín, Alemania, y regresaré el lunes 23. Me despido de ustedes hasta entonces. February 09 Entrevista a Alfredo ValcárcelAlfredo Valcárcel (pseudónimo de Alfredo Coll) estudió la carrera de Relaciones Internacionales en Estados Unidos y posee un diploma en Common Law. Para interesados, en febrero impartirá un curso de jurisprudencia estadounidense. Traductor de textos jurídicos, articulista y autor de la bitácora Hacia un liberalismo democrático y, en el pasado, de Destapando la hipocresía de la progresía, fue expulsado del Instituto Juan de Mariana y de Red Liberal por declararse contrario al anarquismo, por sus opiniones explosivas y por ciertos conflictos personales, dando lugar a una encarnizada discusión que ya parece cerrada. Sus decenas de artículos publicados son una importante aportación que demuestra la fuerza de sus convicciones y unos amplios conocimientos políticos, jurídicos, económicos y filosóficos. Su nuevo proyecto es la formación de un movimiento de corte liberal clásico desde Internet. Hace falta gente como él. Pregunta.- Alfredo, usted acaba de regresar de un viaje a Estados Unidos hace poco y allí ha vivido la toma de posesión de Barack Obama, hecho acontecido en medio de un entusiasmo general. Es posible que no pueda cumplir todas sus promesas, pero hay mucha confianza en él y eso alienta a las personas de una forma especial. ¿Deberíamos los europeos fomentar esa capacidad para ilusionarse y querer mejorar que caracteriza a los americanos a pesar de todas los obstáculos que se presenten?
Respuesta.- En primer lugar, creo que hay ciertas cosas que son difíciles de importar de los EEUU para una población, o poblaciones si hablamos del conjunto de nuestro continente, forjada por los latigazos de la Historia. Los estadounidenses tienen una peculiar forma de ser con respecto a esa capacidad para ilusionarse que aquí no vamos a tener de la noche a la mañana. Lo que sí creo que se debe recuperar es un sentido de las ideologías. Desde hace mucho tiempo, se ha puesto de moda decir: "Ya no hay derechas o izquierdas". En parte, es cierto: lo vemos aquí con la oposición del PP que carece de una ideología uniforme. Están como regaderas, unos y los otros. Por otra parte, creo que podríamos fomentar una capacidad para querer mejorar las cosas cuando tengamos políticos de calidad. El problema de España casi siempre ha sido sus políticos: casi siempre hemos tenido políticos que no nos merecemos. Por eso, aquí en Madrid, lo que se debe hacer es seguir fomentando un sentido de las oportunidades y de la libertad que siempre va a ofrecer el mercado. Sin embargo, una cosa que sí podríamos fomentar, con realismo, es un sentido de la nación. Me explico. Para un liberal de corte conservador, una nación es casi como una familia y tiene un valor positivo y profundo. Alrededor de las tradiciones y el simbolismo históricos, los individuos con intereses en conflicto, pueden cooperar y hacer sacrificios para el bien común sin recurrir a una formulación artificial como un Estado impersonal y burocrático. Una identidad nacional recuperada nos da un sentido de una existencia permanente. En consecuencia, un ciudadano que ignore o descarte su nación o nacionalidad, como el hombre que abandona su familia o su fe, es un peligro en potencia porque se convierte en víctima de cualquier pasión o ideología extremista con la que se cruce. Yo siempre he dicho que liberalismo sin nación no es posible: para ser libres, también hace falta estar seguros de lo que queremos y para qué y quién lo queremos.
P.- Por otro lado, no es menos cierto que el incienso vertido sobre Obama ya empieza a saturar. ¿Se ha pasado del necesario liderazgo político a un alarmante mesianismo o culto al líder o sólo será un efecto transitorio?
R.- Es mi esperanza de que sólo sea un efecto transitorio. Esto que ocurre con Obama es lo que pasa muchas veces con actores o cantantes famosos. Insisto en que creo que el efecto será transitorio porque EEUU es un país de muchas fluctuaciones. Hubo una época en la cual Bush era considerado casi como un héroe del 11-S y, años después, ya hemos visto cómo quedó todo.
P.- El nuevo Presidente ha anunciado que cerrará el penal de Guantánamo y ya se ha puesto en marcha un plan para ello. ¿Qué razones plantea usted para oponerse a esta decisión?
R.- Para mí es una cuestión jurídica más que de seguridad aunque esto último también será un factor. Yo lo advertí y muchos liberales me atacaron. Hoy, callan, después de que Barack Obama haya dicho que, efectivamente, soltarlos es un riesgo pero que lo asume. Esos reos podrían volver a cometer atentados contra EEUU y sus intereses occidentales. Me opongo porque no creo que la Constitución de los EEUU incluye a enemigos combatientes como beneficiarios del derecho al Habeas Corpus. No existe ni una sola instancia en la historia de la jurisprudencia estadounidense o, dicho sea de paso, anglosajona, en el antiguo Imperio Británico, donde este derecho se le haya aplicado a los enemigos en tiempos de guerra. Parece que mucha gente se olvida de que estamos en guerra, nos guste o no, tanto EEUU como sus aliados. Para los musulmanes radicales, todos somos un blanco.
Segundo, la seguridad nacional es primordial: no hay ningún interés general más imperioso que la seguridad nacional. He declarado en repetidas ocasiones que la seguridad de una nación entera puede, en casos determinados, superar los intereses del individuo. Estoy hablando de tiempos de guerra o insurrección anárquica. El Gobierno de una nación tiene el deber de proteger a los ciudadanos contra cualquier amenaza externa siempre y cuando tenga autorización parlamentaria. Guantánamo no fue ilegal y la administración de Bush no hizo nada ilegal hasta que el Tribunal Supremo de aquel país, por el margen de un voto, fallara lo contrario. Desde ese momento, ya Bush inició los trámites para cerrar ese centro.
Y, en tercer lugar, hay que tomar en cuenta los intereses del Gobierno y esto requiere pensar más allá de si los reos beben dos o tres vasos de agua al día o si comen mal o bien. El acceso que pueda tener uno de aquellos reos combatientes y terroristas a medidas de justicia democrática no pude convertirse en un pretexto para detener o reducir la velocidad de los servicios de inteligencia. Se ha dicho mucho sobre los "derechos humanos" pero poco se ha dicho, por no decir nada, sobre el derecho a investigar y hacer justicia contra quienes quieren liquidarnos en un instante. No me queda más remedio que pronunciarme en contra del cierre de Guantánamo. La solución a esa sentencia hubiese sido promulgar otra ley congresional y establecer otro tipo de centro. Pero ya era muy tarde y el Congreso de EEUU, de momento, tiene una mayoría del Partido Demócrata.
Como recordatorio, dije en junio del 2008 que España está llena, minada de este tipo de combatientes enemigos, musulmanes radicales, y tienen capacidad de atentar en cualquier momento. Espero que sea yo el que me equivoque, al menos esta vez, y no tener que lamentar la muerte de personas inocentes, pero en ahora me temo que se prepara un gran atentado en algún momento contra algún interés occidental.
P.- Si estamos en guerra contra el terror, ¿será Irán el próximo frente o es posible el diálogo y la negociación? P.- Desde un punto de vista económico, ¿qué principios liberales están en peligro por la crisis mundial?
R.- Creo que la mayoría de los principios están en peligro porque la crisis mundial ha generado ansiedad y cuando la gente tiene miedo, casi siempre recurren a medidas liberticidas contra los derechos económicos de los ciudadanos. Esto se traduce en, como vemos ahora en los EEUU, más proteccionismo y más regulación. Ya se baraja la posibilidad de limitar los sueldos de los banqueros; algo profundamente anticapitalista y ajeno a los EEUU.
Mi modelo filosófico es el de Lord Bacon: utilidad y progreso. Confío en el progreso ilimitado e irresistible de la ciencia aplicada y de los productos de la industria y creo necesario el expansionismo de la democracia para combatir los genocidios y las amenazas a la estabilidad. Las uniones laborales o los sectarios disidentes en el mundo anarquista forzarán al resto de la humanidad a que comparta sus particulares voluntades si el gobierno evita la fuerza y acepta negligentemente la noción de que solo puede emplear la discusión en su propia defensa. En este sentido, un principio liberal, que incluye la expansión de la libertad, es el que más sufre las consecuencias de esta oleada de proteccionismo socialista. De ahí, no podemos hablar de momento de la libertad económica, política o religiosa. De momento, sólo podemos depositar nuestra confianza en personas del futuro, que estén dispuestas a recuperar el liberalismo que hemos vivido en los últimos veinte años, más o menos.
P.- ¿Qué pueden hacer y qué no deben hacer los gobiernos a la hora de enfrentarse a los problemas derivados de la recesión?
R.- Bueno, un Gobierno no debe crear falsas expectativas sobre el empleo y sus "medidas" anticrisis. En términos más económicos, estamos viviendo una crisis de grandes proporciones en un mundo cada vez más duro y competitivo. Estamos ante una recesión generalizada y un descenso mundial en relación con cualquier actividad económica. Los premios ante nosotros son pocos y tenemos que esforzarnos si queremos ganar. Los trabajadores españoles muchas veces se quejan de los bajos sueldos: pero deben saber que el mundo no compra nada por ser americano o español o británico sino por la calidad de un producto o, por lo contrario, bueno, bonito y barato. Exigir más incrementos salariales es una de las medidas y recomendaciones más irresponsables que puede hacer cualquier ciudadano o gobierno, por muy tentador que sea. La realidad es bastante dura: los trabajadores españoles no son competitivos y no tiene nada que ver con las horas que trabajan sino porque la productividad es nula. El Gobierno debería fomentar la productividad y seguir reduciendo el sindicalismo trasnochado, propio de una época industrial que ya es irrelevante e inexistente. Los ciudadanos deberían elegir verdad y dureza y menos ilusión, que no nos lleva a ningún sitio duradero. Hay que despertar y relegar al olvido los sueños de ayer, empezar de nuevo, como incluso dijo el presidente de EEUU, Barack Obama.
Los gobiernos deberían reiniciar la lucha contra los peligros de la inflación, meterse más contra el poder de los sindicatos, y ejecutar recortes en el gasto público desorbitado que tenemos en España, por ejemplo. Deberíamos aprovecharnos del mercado mundial y hacer que nuestros productos sean más competitivos. Eso es una tarea bastante difícil porque estamos en la Unión Europea, que ya de por sí es una institución muy poco democrática y menos aún competitiva. Eso significa, y sé que mucha no le gusta cuando lo digo porque es normal, más recortes de todo tipo. No podemos hacer nada contra el paro, pese a quien le pese. Nada, cero. Lo que sí podemos hacer es crear un ambiente más competitivo y menos inflacionista.
Permítame hablar de un ejemplo concreto. Todos sabemos que las revoluciones industriales son dolorosas. Lo sabemos de la Historia. La adaptación siempre duele y eso es algo natural y es normal que un ser humano quiera hacer las cosas como antes. Por ejemplo, muchos españoles, como los ciudadanos de otros países, no quieren mudarse ni moverse de donde están. Es una reacción natural. ¿Qué mujer puede dar la bienvenida a tener que cambiar de hogar, separarse de sus vecinos, amigos y familia, encontrar colegios nuevos para los hijos y tener que experimentar para ver cuál es el mejor panadero y carnicero de la ciudad? Pero la verdad es que los cambios forman parte de la vida real.
Los cambios de este tipo son fundamentales para nuestra supervivencia. La gran prosperidad de España a partir de los años 50/60 jamás podrían haberse realizado de no ser por el hecho de que nos tuvimos que pasar de una sociedad fundamentalmente agraria a un país industrial y de servicios. Eso sí: el Gobierno debe hacer todo lo posible para que esos cambios sean más tolerables.
Lo que no se puede hacer es pretender vivir en otro planeta, en otra realidad que no es otra que la del mercado.
P.- En Inglaterra se realizó una encuesta en la que la pregunta era qué líder político, en plena posesión de sus facultades, sería el idóneo para afrontar la crisis en aquel país. La respuesta mayoritaria fue Margaret Thatcher. ¿Cuál elegiría usted para España?
R.- José María Aznar, sin lugar a dudas.
P.- Eso si el PP no estuviese tan mal como está, claro. ¿A qué cree se debe la guerra fratricida en el PP? ¿Es puro personalismo o hay algo más, unas tribus de la derecha irreconciliables y centrífugas?
R.- Las dos cosas: ciertamente hay personalismo, como en toda la política, y esto ocurre hasta en los niveles más bajos de la escala civil: personalismo hay en todas partes y forma parte de nuestra esencia natural. Por otra parte, creo que también hay cuestiones ideológicas irreconciliables. Un liberal de conciencia, sea conservador o no, pero liberal en el sentido español de la palabra, no puede sentirse cómodo con Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón. Debo confesar que le doy la bienvenida a esa guerra fratricida: es lo que tiene no permitir un sistema de primarias, donde estas cuestiones, para bien o para mal, ya se hubieran resuelto.
P.- Actualmente, y visto lo visto, ¿es el PP la mejor alternativa al PSOE? ¿Qué opinión le merecen Rosa Díez y su partido, UPD?
R.- Pues he leído el programa de UPD y no me fío, no me acaba de convencer ni el partido ni la señora Rosa Díez. Es un partido con muchos tintes socialistas y centralistas, y no creo que sea una alternativa viable de momento. Es un partido que ahora está muy de moda entre ciertos sectores de la sociedad madrileña descontentos con el binomio PP/PSOE. Sigo creyendo que el PP es mejor alternativa al PSOE. No porque tengan soluciones de momento sino porque soy utilitario y prefiero que si vamos a tener una mala situación, que al menos apeste menos. Y eso, sin lugar a dudas, nos lo ofrece el PP, que al menos tiene una idea de lo que es España y de que los terroristas nunca deberían compartir las instituciones democráticas. Al margen de los dirigentes actuales a nivel nacional del PP, no podemos olvidar de que hay muchísima gente decente integrada en el PP, que cree en España, que saben lo que somos y no deberíamos ser. A mí no me da ningún corte decir que la mayoría de los ciudadanos afiliados al PP son "gente de bien" en todos los sentidos. No puedo decir lo mismo por el PSOE ó sus afiliados, que parece ser que se preocupan más por el "derecho" a magrearse en público que en los derechos fundamentales de los ciudadanos en países como Cuba, China ó Irán.
P.- Usted ha expresado su optimismo respecto a la aparición progresiva de jóvenes liberales a lo largo y ancho de España. Pero siempre está presente el riesgo de corromperse, de desvirtuar el pensamiento liberal. ¿Qué recomienda a los jóvenes que quieran seguir en dicha línea?
R.- Sí, aunque esto va, de momento, por Comunidades Autónomas. Madrid se ha convertido en una cuna importante del liberalismo, junto con la Comunidad Valenciana, otro bastión del liberalismo de centro derecha. Hace ya dos años, dos jóvenes del sur, en concreto de Andalucía, progresistas ellos, me dijeron que "hasta los taxistas jóvenes en Madrid ponen la COPE más que la SER". Y lo cierto es eso: somos una ciudad abierta a nuevas ideas, con ganas de mejorar, y con unas tasas de formación superior a las de muchas otras ciudades españolas. Hay muchos riesgos, no obstante, de que se desvirtúe el pensamiento liberal. Esto ocurre cuando los anarquistas intentan infiltrar el pensamiento liberal, o cuando lo hacen personas falangistas que tienen más que ver con un socialista que con un liberal. Lo que yo siempre recomiendo es lo mismo: leer, leer y leer, formarse, opinar, y también hay que aprender a detectar lo que es y no es liberalismo, saber decir "No y no" cuando haga falta y ser valientes con las ideas. Entiendo que muchos jóvenes se corten cuando tengan que opinar sobre recortes salariales. No creo que haya nadie en su sano juicio que disfrute un recorte salarial o tener que defender la idea en una facultad llena de jóvenes que, como es lógico, se ven pobres o piensan que en España "se gana poco". Pero hace falta hacerlo, siempre. Una cosa son los amigos y otra muy distinta es los enemigos. Eso es algo que yo creo que hace mucho tiempo que no practicamos y lo digo con toda confianza. En la política hay amigos y enemigos: hay que saber distinguir entre los dos.
P.- Recibió gran parte de su formación en Estados Unidos... ¿Cómo valora hoy esa experiencia?
P.- Es bien conocido que está inmerso en la creación de un nuevo agregador para liberales en Internet. ¿Qué nos puede adelantar de él? R.- Pues varias cosas. El nombre del agregador es Liberalismo Democrático porque defendemos el liberalismo, la expansión de la democracia en apoyo a los países que no la tengan como Cuba, y también porque vamos a defender las ideas del liberalismo bajo el imperio de la ley, con limitaciones parlamentarias y controles. No vamos a tener los amiguismos endogámicos que se han visto en Red Liberal. Vivimos en un país donde si se quiere este tipo de personalismo mezquino y pasarse el rato calumniando con falsedades a los demás ya existen los patios de vecinas.
Por otra parte, he tardado mucho en abrir esa página del agregador porque quiero construirla yo y ya estoy aprendiendo HTML. Ya tengo una idea de su diseño, etcétera. Y, por último, que vamos a dar la batalla contra los apologistas anarquistas del terrorismo anti-Estado, y contra todo individuo que pretenda mezclar liberalismo con lo que no es.
P.- Gracias por responder a estas preguntas, Alfredo. Tiene la última palabra.
R.- Sólo quiero darle las gracias por esta entrevista y animar a todos mis lectores amigos a que se suman a la lucha contra la pobreza de ideas que sufre el liberalismo español, que quieran defender nuestros intereses nacionales en el exterior y en el interior. ¿Cabe alguna duda de que España sufre de una clase política impresentable a nivel nacional? Tengo esperanza en la juventud de este país; pese a todos los informativos negativos, sigo pensando que la juventud española es, en muchos aspectos, una gran esperanza para la libertad. Y los jóvenes de mi edad y menos deben tenerlo claro: no hay ninguna otra formación que más represente un espíritu juvenil, porque creemos en el progreso auténtico, sin trabas y sin complejos administrativos. Una parte de nosotros seremos la clase política de mañana: nuestros padres nos dejaron un gran legado pero ya carecen de ideas para hacer frente al nuevo mundo en el que vivimos. Ahora nos toca seguir mejorando y construyendo sobre los cimientos sólidos que nos legaron. Muchas gracias.Fdo. El Espantapájaros. February 08 Una lista infinitaComo ustedes saben, soy un gran aficionado a la lectura, un lector empedernido y obsesivo que siempre tiene tres o cuatro libros abiertos y otros tres o cuatro pendientes. Empero, en época de exámenes uno debe concentrarse en un tipo de libros que no levantan precisamente pasiones: gruesos manuales, cursos o tratados de Derecho. Aun así, algunos están muy bien escritos y son obras ambiciosas, rigurosas, accesibles, del todo recomendables, como los tres tomos que constituyen el Tratado de Derecho Constitucional, de mi antiguo profesor Jorge de Esteban, o los Ensayos penales de Enrique Gimbernat --también profesor mío--, recopilación de sus artículos y ensayos divulgativos y de carácter científico hasta 1999. El problema es la acumulación, es decir, aunque mantenga unas mínimas lecturas, los libros se van amontonando y la tarea pendiente es, así, enorme e inabarcable. Ahora mismo, estoy leyendo un libro sobre dirección de empresas y Edad prohibida, de Torcuato Luca de Tena, el cual me ha enganchado bastante, pues, habiendo sido publicado en 1958, sigue plenamente vigente. En la lista de espera se encuentran los dos volúmenes de El Solitario y su tiempo, de Cánovas del Castillo (es una biografía de su tío Serafín Estébanez Calderón), una novela de William Golding, varias de Anne Perry y algunos grandes éxitos que ansío merendarme. No olviden que, en mi opinión, Stephen King o Michael Crichton son autores de mayor importancia que la mayoría de los españoles actuales, que dan grima o provocan sopor. La literatura española es casi tan lamentable como nuestra industria del cine. La lista la completan libros y publicaciones de Derecho. No los leo por obligación, sino para reforzar, mejorar mi aprendizaje, y porque me interesan los temas que abordan y deseo profundizar en ellos. Es el caso de Religión y Derecho comparado (Rafael Palomino, Iustel, 2007) y de Estudios de Derecho Matrimonial (Rafael Navarro Valls, Montecorvo, 1977), junto con un largo estudio de 1979 de Federico Trillo que lleva por título "Las Fuerzas Armadas en la Constitución española". Con todo esto no intento abrumar o presumir, eso es absurdo. Honestamente, muchas veces siento que jamás podré ponerme al día y que, además, suelo leer sin demasiado criterio, sólo guiado por mis impulsos y preferencias inmediatas, si bien es cierto que a veces he planeado las cosas a largo plazo. Pero me consuela comprender que ustedes, como yo, igualmente tendrán sus listas de espera, quizá de libros, de películas, de discos, de cómics; listas que van creciendo y creciendo... y tienden a infinito. Fdo. El Espantapájaros. NOTA: Mañana, lunes, publicaré una entrevista a Alfredo Valcárcel. Mientras tanto, pueden rememorar las que hice a Carajillo, a Octopusmagnificens y a Nicholas van Orton. February 01 El peor Gobierno y la peor oposiciónNo estuvo espeso. Zapatero, en Tengo una pregunta para usted, estuvo directamente plomizo, repetitivo e inaguantable. Es de destacar sus movimientos rígidos y sus imparables gesticulaciones, de todo punto exageradas, los brazos de un lado a otro, las palmas ora juntas, ora separadas, etcétera. Y lo peor es que es un charlatán. Se había llevado al programa un guión aprendido y quiso soltarlo a toda costa, le preguntasen lo que le preguntasen. Es sumamente preocupante que gente del público reconociese que el Presidente hablaba muy bien y que se explicaba con solvencia. ¿Cómo? Si ya es difícil seguir a Zapatero entre tantos movimientos de brazos y encontrar sentido a su discurso entrecortado y mal construido, resulta que el pobre hombre comete errores de manual. Así, la crisis es "fuertísima", apunta el culto estadista, y "debemos de (sic) hacer esto o lo otro...", indica en repetidas ocasiones, con voz forzada y crispada. Unas veces trata sus interlocutores de usted, otras de tú, careciendo de criterio. En fin, un desastre. Sea como sea, no es mi intención repasar la lista de mentiras, engaños y barbaridades que desgranó Zapatero el lunes mientras movía los brazos y trataba de articular, con mucha dificultad, cuatro frases aderezadas con un pobre vocabulario. Eso es tan patético que habla por sí solo. Y sin embargo, el principal partido de la oposición aún no ha podido acorralar a Zapatero. ¿Por qué? A mi juicio y explicado de una forma un tanto simplista, cabe decir que, de un lado, cada vez que se dan las condiciones objetivas para ello falla el elemento subjetivo; y de otro, que es un partido con muy mala suerte y que no sabe guardarse las espaldas. Ejemplo de lo primero fueron los debates electorales de 2008. Los simpatizantes del PP creíamos que Rajoy lo tenía fácil, que podía lucirse, que ganaría sobradamente a un Zapatero desgastado y sin programa, a una persona casi no sabía ni sabe hablar. En cambio, Zapatero se subió a las barbas de Rajoy y hasta le hizo quedar mal, sobre todo en el segundo debate. Ejemplo de lo segundo, el mal trago que nos están haciendo beber en Madrid y el llamado I Foro Abierto de Militantes. El PP prepara un acto con militantes para mostrar modernidad, unidad, ideas... y es empañado por los escándalos de espionaje en Madrid. Escándalos que probablemente sean fruto de la inquina y manipulación de El País y en los que Esperanza Aguirre no haya tenido nada que ver, pero que si no estuviese de por medio el problema colosal de Caja Madrid no serían, por qué no decirlo, tan escandalosos. En este asunto me ha decepcionado mucho el PP de Madrid. Muy en el fondo, me da pena el PP y me da pena Rajoy. Podría haber sido un buen Presidente... Pero a día de hoy, aparte de ser un perezoso y un indeciso, ha desaprovechado ya demasiadas oportunidades. Y con su partido pasa lo mismo. Como predice Jesús Cacho, van hacia la derrota final. Fdo. El Espantapájaros. January 25 ¡Misión cumplida!El tiempo vuela y no perdona a nadie... 2004, 2007 y 2009: años en que hemos sufrido la despedida de tres grandes líderes mundiales, personajes extraordinarios que supieron gobernar sus respectivos países con acierto, sabiduría y honestidad, que sentaron las bases para ganar la guerra contra el terrorismo musulmán y las tiranías del mundo y que renovaron la hegemonía de Occidente. Estoy recordando a José María Aznar, Tony Blair y George W. Bush, protagonistas de la legendaria foto de las Azores, que no por denostada pierde un ápice de su fuerza. De aquel momento mítico a aplastar la dictadura de Sadam y convertir Iraq en una pira de terroristas había un solo y decisivo paso. Eran grandes hombres con grandes ideas, pero con defectos a fin de cuentas, y cometieron errores y excesos. La invasión de Iraq fue impecable, pero no así los acontecimientos posteriores, ya que se ha puesto en jaque tanto la credibilidad de Estados Unidos como la integridad de la democracia allí implantada y de sus ciudadanos. Bush supo reaccionar, rectificar la estrategia y mandar más tropas, y ahora todo ha mejorado bastante. En Afganistán los problemas con el movimiento talibán tienen su causa en que las únicas fuerzas que de verdad combaten son las anglosajonas, mientras que el resto de la coalición está a otras cosas. Bush ha sido un presidente de las horas difíciles. En su posición, pocos habrían sabido elegir siempre las decisiones correctas y obtener los resultados óptimos. Aun así, algunos logros son evidentes: ni un atentado en suelo americano desde 2001 y una comunidad internacional más comprometida que nunca en la lucha contra el terror, a excepción de ciertos países que, por culpa de sus malos dirigentes y de la miopía de sus ciudadanos, han preferido recorrer la senda de la cobardía, la sumisión y el más abyecto tercermundismo, despreciando los valores occidentales y la necesidad de defenderlos con valentía. Sea como sea, con Bush también se va un estilo de político sencillo y directo, campechano, con sentido del humor: él sabía reírse de sí mismo y aprender de sus errores; y creo que ha trabajado duro en la defensa de sus ideales y de los intereses de Estados Unidos. El golpe de la crisis económica terminó de socavar una popularidad ya muy minada por efecto de largos y complicados años en la Casa Blanca. Victor Hugo decía, sin embargo, que "la popularidad es la gloria en calderilla". Un gobernante responsable, en determinadas circunstancias graves y urgentes, no puede estar permanentemente pendiente de la dictadura de las encuestas. En ese caso, puede intentar seguir a la opinión pública o liderarla. Bush procuró hacer lo segundo, fallando sólo al final de su presidencia (pues la invasión fue en 2003 y él renovó su mandato en 2004, con lo que su impopularidad es reciente). Aunque estos tres líderes ya no están en el poder, seguirán influyendo mediante conferencias, colaboraciones y libros --a la vez que disfrutan de un merecido descanso-- y servirán de modelo para las generaciones futuras. Ya vendrán otros a tomarles el relevo que serán como ellos o aún más grandes. Ésa es mi esperanza. Fdo. El Espantapájaros. January 18 Zapatero no puede con la crisis que negó Ya lo dijo Manuel Pizarro: "España no va bien". Para ser exactos, va fatal. El Gobierno, desde hace meses, está ofreciendo a los ciudadanos un bochornoso espectáculo al verse ampliamente desbordado por una crisis económica que anteayer negaba y para cuyo tratamiento y atenuación no está ni mucho menos capacitado, pues el Consejo de Ministros no es otra cosa que un hatajo de incompetentes y el Presidente, un hombre sin atributos, alguien que creía que dos tardes de economía eran suficientes y que, durante su primera legislatura, no hizo nada relevante, ninguna reforma económica de calado con la finalidad de aprovechar la buena herencia del PP o de prepararse para sortear los actuales --y anunciados-- problemas.
Es cierto que los gobiernos occidentales han respondido a la virulenta crisis con improvisaciones y fórmulas de ensayo y error, pero al menos no se les puede achacar una contumaz negación de la realidad hasta que está abofeteó sonoramente y sin piedad los lustrosos carrillos de Zapatero. Sólo un necio afirmaría que la crisis en sí es culpa del Gobierno socialista. Pero, del mismo modo, sólo otro necio sotendría que ha hecho lo correcto durante todo este tiempo y que, en los momentos previos a las elecciones de 2008, el de la ceja no mintió sobre las previsiones económicas y su incidencia en España. La ignorancia es muy atrevida, y Zapatero se ha sentido en la obligación de crear falsas esperanzas y difundir un optimismo de nulos efectos. Ahora mantiene que en tres meses se volverá a crear empleo y que, cómo no, España saldrá fortalecida cuando todo acabe. Pensar eso es propio de un iluso o de un manipulador profesional. Los empleos que se están destruyendo no se van a recuperar de la noche a la mañana. La deuda pública española no va a desaparecer porque sí. Los sectores que han dejado de ser productivos no van a ser sustituidos por otros como por arte de magia. La falta de competitividad no se va a remediar inmediatamente. Pues bien, Zapatero y su corte de ineptos nos pretende vender lo contrario, que el Plan E es infalible y que va a seguir aumentando lo que de forma errónea llama gastos sociales. Ni que decir tiene que tanto la crisis como su ineficacia acabarán pasando factura al Gobierno del PSOE, aunque goce del apoyo de una enorme masa social cuyo voto, en vez de cautivo, podría considerarse aborregado. Y ello a pesar de los ímprobos esfuerzos del PP. Naturalmente, se tienen que centrar en la mala política gubernamental y en los embustes socialistas, pero sin proponer alternativas sólidas y que despierten entusiasmo, sin una línea clara en ya demasiados asuntos... y con un líder despistado, desgastado y aburrido, no llegarán muy lejos, ni en las encuestas ni en las elecciones. Por hoy, sólo me queda reiterar mi apoyo a Israel y a sus ciudadanos. El antisemitismo crece en Europa, junto con la claudicación frente a los terroristas musulmanes, cuando no la directa admiración por ellos y su ideología. Israel no sólo sobrevivirá a todas estas turbas de maleantes y portadores de trapos de cocina, sino que seguirá adelante con paso firme. En España, se produce la paradoja de que el PSOE, el partido más corrupto de la historia de este país y el que usó el terrorismo de Estado con nefastos resultados, sea quien pretenda dar lecciones a Israel en lo relativo a ejercer su derecho a la defensa propia. Paradójico y triste. Fdo. El Espantapájaros. January 09 Días de nieveLa última vez que nevó fuerte en Madrid y que cuajó a lo grande fue a finales de febrero de 2005. In illo tempore, yo aún estudiaba en el colegio; era un tipo romántico, desengañado y guerrero con una afición a la literatura en pleno desarrollo, pero mis escritos eran más líricos que ahora, y escribí: "Nos presumíamos a salvo con la masa de pies aplastantes, los coches imparables y el impenetrable campo de fuerza formando por la polución. Pero no en la noche. Las defensas estaban bajas y la nieve aprovechó el momento para atacar a la ciudad con todas sus fuerzas. Y, como se ha visto, ha vencido. Ahora ya se dan los atascos, la nieve asentada en las carreteras que se convierte en contaminación negra y pardusca, las gentes que se quedan en las sabanas y los jóvenes batallando a dos manos con el blanco elemento". Muy bonito, ¿no es así? Es parte de un artículo que se publicó en la página de un amigo mío. Con todos los problemas, atascos y caos que pueda haber, a mí me agrada la estampa de la ciudad nevada. Todo queda cubierto bajo un manto blanco de pureza y, por un tiempo, desaparecen las imperfecciones y defectos, y en cualquier caso confiere una apariencia hermosa a lo que toca. Los que juegan con la nieve se vuelven inocentes. Y regresar a casa superando las condiciones adversas es meritorio. La justa recompensa es el calor del hogar. Los días de nieve, en fin, no están tan mal. El temporal que está azotando España y Europa es una especie de correctivo aplicado a los alarmistas del calentamiento global. Si ya hacían el ridículo tirándose de los pelos por unas mínimas variaciones en la temperatura media y vaticinando un futuro apocalíptico de fuego y lava, ahora las heladas han de bajarles los humos. Siendo ciencia difícil predecir el tiempo que hará mañana, mucho más lo será hacerlo con el clima de los próximos decenios. La moda del calentamiento ha sido, a mi juicio, tan pasajera como otras. Los políticos, siempre necesitados de causas nobles a las que adherirse para ganar popularidad, están actualmente más entregados a algo que de verdad existe, que no es una mera teoría, llamado crisis o, aún peor, recesión económica. Ya nos contarán los cuentos de terror del cambio climático cuando no haya otra cosa mejor que hacer. Aquel 20 de febrero de 2005 también dejé escrito que aquel era "día de servirse un buen café con un chorrito de brandy, poner la calefacción y ponerse a escribir". Aunque he tomado café y la calefacción está encendida, ya voy a dejar de escribir, es imposible continuar, pues debo regresar a las llanuras, también frías e impresionantes, del Derecho Administrativo. Fdo. El Espantapájaros. |
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